MI TÍO LEONIDAS LONDOÑO LONDOÑO.
Para muchos era Don Leo, un importante dirigente cafetero. Para mí era mi tío. Era visita obligada en mis escasos viajes a Bogotá. Creo tenía algo de interesada por andar siempre con limitados recursos. Al graduarme de zootecnista vine a parar en Bogotá y pude tener con él cercanía. Sus comentarios aprendí a recibirlos con beneficio de inventario para podarlos de excesos, y a aceptar sus órdenes sin comentarlas. Autoritario le encantaba darlas. Siempre lucía su sentido práctico, sin arandelas retóricas. Llamaba pan al pan y vino al vino y aprendí a no contradecirlo. Eran conversaciones muy agradables. Por mi apego a temas familiares le picaba la lengua. Hablábamos de Justiniano, mi abuelo, y su seca respuesta cuando Leonidas le contó que quería dejar de estudiar en Popayán: “Amplio es el mundo y hombre es usted”. No le mandó un peso para devolverse. Volvió a Manizales para trabajar en La Arabia, una de las fincas de Justiniano. Por muchos años dirigió el Comité Nacional de...