TRAS PEDRO CLAVER
Un día cualquiera de 1990, como si fuera lo más normal del mundo, conocí a Pedro Claver en persona. Era párroco en Sabana de Torres Santander, y consiliario de un grupo de parejas. Embebida en la plenitud de Magdalena Medio , la región era rica en petróleo, gas y palma africana, la receta perfecta de conflictos sociales y soluciones violentas. Me sorprendieron la vitalidad, la entrega y el calor humano del sacerdote. Con mi esposa éramos responsables, en Colombia, de un movimiento de matrimonios católicos llamado Equipos de Nuestra Señora , y en esos años fuimos a visitar a los equipos de Barrancabermeja y a un grupo fundado hacía poco tiempo en el municipio de Sabana de Torres. Por temor a los retenes de la guerrilla, salimos en bus desde Barranca con nuestra ropa y equipaje más sencillos, para no llamar la atención. Nos despidieron en Bogotá orando por el viaje. Llegamos por tierra hasta la orilla del río Magdalena, poderoso y...