MI TÍO LEÓN LONDOÑO LONDOÑO
El 25 de abril de 1944 salía solemnemente de la Catedral de Manizales la pareja que aparece en la foto realmente recién casados. Sorprendentemente, no se dirigieron a su fiesta de matrimonio, sino a la cercana casa de mi padre, quien estaba a las puertas de la muerte a causa de un cáncer. Yo era apenas un recién nacido. Fue una hermosa y triste despedida que mi madre jamás olvidó. Mi tío León fue un importante caficultor. Gracias a su trabajo cuidando la herencia de los Londoño en la hacienda La Arabia, pude contar con apoyo económico para realizar mis estudios y establecerme en Bogotá. Le estoy agradecido, aunque me resulta difícil desprenderme de la imagen temible que tenía de él en mi niñez: la del odontólogo que me atormentaba intentando arreglarme un diente partido, con unas manos que yo sentía enormes para mi pequeña boca y que, además, se daba el lujo de regañarme cuando brincaba, precisamente porque era mi tío. El diente partido fue cortesía de mi primo Oscar Williamson, ...