CON EMBARGO A CUESTAS
En 1982, Inpescol, la empresa pesquera en la que trabajaba, se quebró y quedé en el aire, con cuatro hijos a cargo. Años antes, en un momento de expansión de la compañía, algunos directivos fuimos vinculados más estrechamente mediante la adjudicación de acciones en una nueva empresa del grupo: Olita. La entrega se hizo en una ceremonia, con champaña a bordo, en el Club de Ejecutivos. Fue, para nosotros, un momento especial. Pero el terremoto de diciembre de 1979, en el océano Pacífico, con epicentro cercano a Tumaco, magnitud 8,1 y una profundidad de 23 kilómetros, golpeó duramente toda la región e incluso al Ecuador. La infraestructura de la compañía sufrió daños severos. Colaboramos en el rescate de personas con nuestros barcos a lo largo de la costa. Confiábamos en recibir ayuda oficial como grandes damnificados, pero nunca llegó. Seguimos trabajando a media capacidad, con graves dificultades financieras. La empresa apoyó a fondo la campaña presidencial de Alfonso López Michel...