LEJOS DEL MAR
Manizales está muy lejos del mar. No podía mirarlo y quería hacerlo. Ilusionado con las lecturas de Julio Verne soñaba con el mar en la orilla de la represa de Cameguadua en Chinchiná. Por años fue lo mas parecido que estuvo a mi alcance. No pude ver al Nautilus, ni a su capitán Nemo, ni siquiera un tiburón. Me tenía que contentar con mirar una zabaleta. Mi primer contacto visual con el mar fue en Venezuela, en una excursión del colegio. Apareció, mágico, en una curva de la carretera Caracas – La Guaira consolándonos a los viajeros del maltrato del ejército venezolano. Al pasar por los grandes viaductos de la carretera les habíamos tomado mil fotos, nos detuvieron y exigieron, bruscamente, que teníamos que abrir nuestras cámaras y velar los rollos porque eran secreto militar y debían protegerlos. Estaban en la dictadura del general Carlos Pérez Jiménez, envalentonados con el desarrollo petrolero y el populismo imperante. Éramos unos insignificantes colombianos. La tradicional habilidad...