CADA LOCO CON SU TEMA
Podemos imaginar accesos de ira, excesos alcohólicos, delirios amorosos, que nos nublan la mente y nos distorsionan la manera de actuar, de sentir y hasta nuestra propia apariencia física. Traigo a la mente los mecanismos sociales que nos hacen perder el necesario control sobre nosotros. Cuando me atacan estas fantasías espantosas, me veo en garras de la Fiscalía, esposado, en una celda estrecha, sobre iluminada, bajo presión sicológica, ya perdido el sentido del tiempo, contestando mil veces la misma pregunta, sintiéndome orinado, despreciando y sólo estrujando mi cerebro para identificar que es lo que quieren oír para poder expresarlo. Más me asusta pensar en los manicomios. Experimentar allí, estremecido, el desvarío de los confinados, la pérdida de conciencia; observar a seres humanos retorciéndose – con los ojos saltados – metidos en camisas de fuerza. Con su yo extraviado y sin poder tomar conciencia de sí mismos. Estos se convierten en cuadros reales y atroces. ...