MI TÍO HERNÁN LONDOÑO LONDOÑO
Era el menor de los dieciséis —sí, dieciséis— hijos de Justiniano y Mercedes. Alto, bien parecido. Las compañeras de María Victoria, su hija mayor, buscaban invitarse a su casa, con cualquier disculpa, para mirarlo. Sin ínfulas aristocráticas ni intelectuales, sencillo y siempre dedicado a sus labores agropecuarias. Este ejemplo retrata bien su temperamento: alguna vez un primo, el cura Octavio, en una reunión familiar, decidió mostrarnos en detalle nuestro árbol genealógico. Allí aparecía que el primer Londoño en llegar a Colombia había sido un importante propietario de tierras y esclavos: don Juan de Londoño y Transmiera. En medio de aquella solemnidad, Hernán comentó: —Ahora tengo claro que descendemos de “Transportes Mierda”. Siempre tuvo un espíritu alegre y positivo. Así afrontó la pérdida de dos falanges de su dedo anular derecho en un accidente en la finca. Afirmaba que aquello le había hecho ganar dinero: cuando iba a comprar algo, sacaba la mano derecha con la palma ext...