POR QUÉ “JUSTINIANO Y SUS RECUERDOS”
Esa pregunta me la hizo una querida lectora. Tal vez sea también una inquietud para algunos, y aquí envío mi respuesta: A comienzos de 1944, a mi papá, Luis Londoño, le diagnosticaron un cáncer terminal de garganta, causado por una muy fuerte adicción al cigarrillo. Fumaba inmisericordemente. Esto relegó a un tenue segundo plano el embarazo de mi mamá. Yo venía en camino en un ambiente gris y tenso. Nací cuando mi papá estaba grave, muy afectado por el fuerte —y me imagino primitivo— tratamiento. Mi mamá me contó que solo fue consciente de mi nacimiento de manera ocasional. Todo giraba alrededor de la gravedad del momento y no había espacio mental para pensar en mi bautizo inmediato, como era lo acostumbrado. Durante la visita de mi abuela paterna, Mercedes Londoño, se trató el tema y, de manera ejecutiva, ella decidió hacerlo al instante. Procedió a llevarme a la catedral basílica, donde su amigo, el padre Adolfo Hoyos Ocampo, personaje importante y con gran poder social en Mani...