Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2026

POR QUÉ “JUSTINIANO Y SUS RECUERDOS”

Imagen
  Esa pregunta me la hizo una querida lectora. Tal vez sea también una inquietud para algunos, y aquí envío mi respuesta: A comienzos de 1944, a mi papá, Luis Londoño, le diagnosticaron un cáncer terminal de garganta, causado por una muy fuerte adicción al cigarrillo. Fumaba inmisericordemente. Esto relegó a un tenue segundo plano el embarazo de mi mamá. Yo venía en camino en un ambiente gris y tenso. Nací cuando mi papá estaba grave, muy afectado por el fuerte —y me imagino primitivo— tratamiento. Mi mamá me contó que solo fue consciente de mi nacimiento de manera ocasional. Todo giraba alrededor de la gravedad del momento y no había espacio mental para pensar en mi bautizo inmediato, como era lo acostumbrado. Durante la visita de mi abuela paterna, Mercedes Londoño, se trató el tema y, de manera ejecutiva, ella decidió hacerlo al instante. Procedió a llevarme a la catedral basílica, donde su amigo, el padre Adolfo Hoyos Ocampo, personaje importante y con gran poder social en Mani...

BUEN CAMINO

Imagen
  Buen camino, una hermosa expresión que disfruté peregrinando a Santiago de Compostela. Con Carmen Alicia la intercambiábamos con cientos de peregrinos. Pienso que siempre debemos decirla. Muchas sorpresas. Caminantes de zapatos gastados que llevaban 1000 kilómetros desde París acompañados de niños felices. Budistas, orientales, hinduistas. Una vibrante mezcla de razas y de religiones todos saludando con un “buen camino”.  Nos cruzamos con un sacerdote luterano acompañando a un grupo de niños canadienses que estaban preparándose para su confirmación. Curiosamente se nos acercó en un restaurante del camino, pidió permiso para estar en la mesa. Hablaba un buen castellano y narraba su experiencia en la selva amazónica colombiana en su formación sacerdotal. Ya en confianza anotaba que con nosotros hacía un refrescante cambio de su labor de cuidado apostólico. Nos seguimos encontrando por todo el camino.  Al segundo día sufrimos un fuerte aguacero. Utilizamos, por horas, un i...

MI NOVIO NACIÓ MUERTO

Imagen
  Mi novio nació muerto, así respondía Elena Almonacid a quien le preguntaba por su vida amorosa. La conocí desde mi noviazgo como niñera en la casa de mis suegros, en Bucaramanga. Nunca salía a descanso, y su principal preocupación era Nacho, el muy necio hijo menor. Vivía buscándolo. Mujer servicial y cariñosa, muy elemental. Como decían, “le había faltado un hervor”. Nació en un orfanato en Bogotá y fue educada por las monjas. Tenía una profunda fe católica, en su trabajo se caracterizaba por practicar una limpieza reluciente y tener una devoción especial hacia los niños. Era otra mamá, cercana y amorosa. Sus dichos hicieron historia. Si un niño se ponía lento, le decía: “Vaya a misa y vuelva”. Ante un pedido ilógico, apuntaba: “Hágase de ahí y no corra”. Si alguien lloraba, recitaba: “Llamaron a Jeremías para que llorara un poco, y lo poco que lloró fueron cuarenta días”. Frente a la muerte: “¿Qué será morir? Cerrar los ojos y no volverlos a abrir”. Cuando la acosaban: “No me a...