El primer hombre que vio a Manizales
Don Fermín fue uno de los actores de la gesta colonizadora del occidente colombiano, caudillo, explorador y fundador de pueblos, pero encontró dificultades en los latifundios o concesiones donados por la corona real a las familias Villegas y Aranzazu y después a la compañía González-Salazar que heredaron los grandes latifundios desde Arma hasta el rio Chinchiná.
Este gran soñador de fisonomía atrayente y benévola, era alto, de hombros anchos, ágil en el andar , frente amplia y despejada, barba larga y espesa y cabello blanco. Su mirada era vivaz e invencible, con placidez y con carácter paternalista de protector y hombre de soluciones con una gran capacidad de liderazgo que se ganó entre todos los colonos.
En 1825 ,con otros, entre los que estaba su cuñado José Hurtado, fundaron Salamina Caldas. En esos años se intensificaron los problemas de los colonos antioqueños y las concesiones, lo que generó violencia. Ante esta situación , con sus familiares y allegados, abandonaron las tierras de Salamina pertenecientes a la compañía González Salazar y salieron a buscar otras tierras lejos de los conflictos, llegando al Morro San Cancio en 1834, siendo el primer explorador y colonizador que descubrió y descuajó las tierras del futuro Manizales.
En 1837 regresó a Salamina, donde el intelectual Don Mariano Ospina Delgado, les indicó el error de confundir el rio Guacaica con el rio Chinchiná, dando por hecho que invadían predios de la Concesión. Esto motivó que no continuara viviendo en el Morro San Cancio y emprendiera camino para el sur con sus amigos, menajes, utensilios, herramientas agrícolas, su ganado, sus gallinas en jaulas y demás elementos, dejando atrás el territorio de “Rastrojo”, que fue la huella testimonial que encontraron los veinte expedicionarios que fundaron a Manizales. En 1843, tres años antes de morir fundó a Santa Rosa de Cabal, no sin antes ver, que como a pocos se le reconocía como prohombre. Vio como le era erigida una estatua, donde la firmeza de sus huellas en cientos de kilómetros recorridos, la tenacidad de su andar y su importancia para la región reclamaban que él , don Fermín López Buitrago siempre sería el primer hombre que vio a Manizales nacer entre las montañas.
Fuentes: Artículo de Javier Ocampo López y Retrato elaborado por el artista Leonel Ortíz.
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